martes, 15 de septiembre de 2009

El 11 de septiembre

También la semana pasada se celebró, o se recordó, un aniversario más del nefasto atentado de las torres gemelas. Aún recuerdo cuando vi por la televisión el momento en el que se estrelló el segundo avión. Mis pensamientos pasaron instantáneamente de "en la madre" a "que poca madre". Disculpen las expresiones que no suelo usar en este foro pero fue exactamente así, hace 8 años mientras estudiaba en Ensenada.

En México le rendimos tributo a ese día con nuestro propio secuestro "fake" y amateur el miércoles 9, del mes 9 del año 2009, que según el secuestrador al poner los tres 9s al revés se forma el 666, hecho que le causó que tuviera una revelación en pleno vuelo y sacara de la nada sus latas de jumex, las llenara con tierra, las amarrara y les conectara unos foquitos. Es increíble lo que uno puede conseguir arriba de un avión, ya que se supone que la supuesta bomba no la debió haber llevado lista, puesto que la revelación la tuvo mientras se encontraba en pleno vuelo y fue ahí donde decidió tomar prestado el avión un rato.

Gracias a Dios, que nos protege del 666 y todo lo que se relacione con este número, en esta ocasión no hubo avionazos, muertos, heridos, ni nada más que lamentar. Mañana veremos si se cumple lo que esta persona vaticinó.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Al pueblo pan y circo

O puro circo.

La semana pasada fue una hermosa semana con hermosos e inusitados distractores públicos en México. Después de que la Selección por fin ganó un juego fuera de México nos preparamos para un juego más en el que casi se aseguró el pase al mundial. Sin embargo, lo más interesante ocurrió ese mismo día por la mañana, cuando un secuestrador aficionado tomo por la fuerza y poder que la Biblia que traía consigo le confirió, a un desprevenido avión de Aeroméxico que ni se las olió ni se preocupó mucho. Dos latas de Jumex, el Atole con el dedo, perdón, el Jugo de México, atadas entre si y cubiertas con foquitos, hicieron las veces de bomba que mantuvo aterrados a los pasajeros y suspendidas las operaciones en el Aeropuerto de la Ciudad de México, y las de otros tantos en el país que siguieron minuto a minuto el operativo para liberar a los rehenes y detener al frustrado secuestrador.

Una persona sin mucho que perder, pero si con mucho que ganar. Drogas y prisión contra fama y más prisión donde vivirá a costa de los impuestos cobrados al pueblo. Un secuestrador aficionado, lo cual se refleja en la forma tan sencilla en que los pilotos aterrizaron sin ningún problema y nadie salió herido, además de las fotos en las que sale sonriendo y saludando. No cualquiera puede presumir de haber secuestrado un avión de Aeroméxico.

Una vida de adicciones y estancias en prisión, más un fanatismo religioso pueden ser una combinación peligrosa. Si a eso le agregamos la necesidad de mantenernos ocupados mientras se discute la aprobación de nuevos impuestos, entonces tenemos un montón de cosas divertidas que nos mantienen viendo hacia otro lado.

A poco no resultó enternecedor ver la preocupación de Ana Bárbara al no saber en qué vuelo iba su marido y creer que estaba en el avión secuestrado. Hubo para los noticiosos, los deportistas y los chismosos.

La mejor época del año

Los dioses se han puesto de acuerdo y nos regalan un adiós anticipado del verano en Mexicali, al cual lo acompañan el inicio de la temporada de la NFL, el cierre de la temporada de beisbol de ligas mayores, el próximo inicio de la edición 2009-2010 de la Liga Mexicana del Pacífico, las Águilas del América jugando futbol como se debe, la selección mexicana casi clasificada al mundial de Sudáfrica, fiestas patrias... ¿Podría haber algo mejor?

Bueno, los Raiders pudieron haberle ganado a los Cargadores en la jornada 1. Bien dicen que nada es perfecto. Quedan 15 juegos todavía.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Que vergüenza

Creo que los mexicanos hicimos algo peor que comernos el fruto del árbol de la sabiduría para merecernos esto.





Pobres niños que ahora tienen que preocuparse no sólo por aprender a leer como se debe, sino también a cuidarse de viruses que mutan hasta de nombre.